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28/03/2018
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Acompañar a las residencias deportivas

A raíz de los graves sucesos ocurridos con adolescentes que vivían en la pensión del Club Atlético Independiente, resulta imprescindible realizar un abordaje amplio respecto a esta aberrante situación a la que se empujaba a los menores de edad, que eran prostituidos, y asimismo a las condiciones de precariedad y vulnerabilidad en general, en las que se encuentran, actualmente, muchos jóvenes que persiguen el sueño de ser fichados por un club de Primera División de fútbol profesional.

El mundo del deporte profesional, principalmente el del fútbol, despierta constantemente ilusiones en miles de niños que sueñan con poder transitar una carrera para llegar a competir en la elite y al mismo tiempo vivir de eso. Estas ilusiones los inducen, en muchas oportunidades, a abandonar su rutina diaria para mudarse a otra localidad, entrenar y convivir con chicos de distintos puntos del país, sin importar las condiciones a las que son sometidos.

Dentro de este tipo de prácticas, no existe una normativa que regule y controle los espacios de alojamiento, por lo que el Estado desconoce si los derechos de los niños que allí se encuentran, son debidamente garantizados. Es urgente la necesidad de repensar esta problemática de forma integral, junto a todos los actores involucrados en el desarrollo de actividades deportivas y en el servicio de albergue, con el propósito de asegurar condiciones dignas y de seguridad para los jóvenes, sin pretensiones de estigmatizar a ellos ni a los clubes.

Hay algunas instituciones deportivas que poseen la infraestructura suficiente para albergar a sus “promesas” dentro del mismo club pero, en otros casos, los jóvenes recaen en pensiones, residencias o casas que se alquilan, a veces, sin la presencia permanente de un adulto o con gente a cargo sobrepasada de responsabilidades.

De acuerdo a un relevamiento periodístico, en la provincia de Santa Fe, son siete las instituciones deportivas que albergan adolescentes, algunas hasta 100 menores, que practican en sus divisiones inferiores. Por otra parte, existen establecimientos privados que brindan servicios de alojamiento y formación de jugadores de fútbol, los llamados “semilleros”, que no pertenecen a asociaciones de fútbol ni compiten en ligas reconocidas sino que persiguen un fin estrictamente comercial: preparar jugadores y venderlos a clubes con proyección.

Todos ellos se regulan a sí mismos, sin pautas o criterios claros de organización. Esto genera, frecuentemente, que los derechos de los residentes se vean vulnerados y que,  al ser considerado como un factor más a superar en la búsqueda de cumplir un sueño, tampoco se genere ningún tipo de reclamo.

Las estadísticas son crueles, según Marcelo Roffe, ex psicólogo deportivo de los seleccionados juveniles de AFA “de cada cien chicos que empiezan a entrenar en la novena división de AFA sólo uno llega a vivir del fútbol”. El resto, en su mayoría en edad escolar,  se ve obligado a retomar su vida sin un acompañamiento psicológico, probablemente sin haber finalizado los estudios y sin una proyección de vida por fuera del universo deportivo.

Es por todo esto que, en el 2016, impulsamos un proyecto de ley que logró media sanción en la Cámara de Diputados, donde auspiciamos que las Residencias Deportivas cuenten con instalaciones y programas de convivencia acordes a las necesidades de la etapa de desarrollo que transitan los adolescentes residentes.

Creemos que el Estado debe intervenir a los fines de garantizar el acceso a la educación, un adecuado nivel de desarrollo y asegurarles un círculo de apoyos en el tiempo que permanezcan alejados de su familia de origen y sus hogares.

La provincia se ha propuesto como política fundamental, la promoción y acceso al deporte, el desarrollo de actividades físicas y recreativas como derechos de toda la ciudadanía santafesina. Pero lo que proponemos ahora es garantizar también que todos los jóvenes que participen de las divisiones inferiores de una entidad deportiva y vean truncada su posibilidad de profesionalizarse, puedan tener un proyecto alternativo para reinsertarse en la sociedad.

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