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25/10/2016
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Una agenda común contra el neoliberalismo

Rubén Galassi

Presidente del Bloque Socialista

Como representante del Partido Socialista argentino, participé de los debates  que organizó la Alianza Progresista en la sede del Parlamento Europeo. Este año el eje fue el desarrollo de políticas de paz y justicia a escala mundial.

Del 17 al 18 de octubre tuvo lugar en Bruselas, Bélgica, un encuentro internacional de parlamentarios progresistas que puso en común una agenda de políticas para el desarrollo sostenible de la justicia y la paz, contra las desigualdades que provoca el neoliberalismo y las catástrofes humanitarias desatadas por las migraciones y el terrorismo a nivel mundial. En representación del Partido Socialista de la Argentina, participé de los debates y como disertante junto a referentes partidarios, de sindicatos y organizaciones sociales de distintos países.

Invitado por el grupo de Socialistas y Demócratas (SyD) de la Alianza Progresista, una organización política creada en 2013 cuyo objetivo es promover el debate y el fortalecimiento de los partidos progresistas. El encuentro se realizó en la sede del Parlamento Europeo y resultó una experiencia enriquecedora porque no solo sirvió para ampliar perspectivas de trabajo y análisis, sino fundamentalmente a los fines de intercambiar iniciativas, cooperar con actores de distintos lugares del mundo, poner sobre la mesa los conflictos y desafíos que atraviesan a las comunidades, de cara a generar políticas que le pongan límite al modelo neoliberal.

Es necesario poner en agenda y bregar para la implementación de políticas públicas pacifistas, es decir que trabajen para combatir la desigualdad, defiendan el medio ambiente, ayuden a resolver los conflictos bélicos, profundicen la democracia en los países donde está vigente, así como trabajar para alcanzarla donde todavía no se ha instaurado como sistema, como en muchos países de África.

La nueva agenda para la justicia y la paz que fomenta la Alianza Progresista, y que se abrió a la discusión y a los aportes de miradas diversas de todo el mundo, tiene que ver con un sistema político y económico global cuyo enfoque central sean los hombres y las mujeres; el diálogo y la cooperación que apuesten por la inclusión, la solidaridad internacional y la justicia social como contrapartida a la crisis de las personas refugiadas, el aumento del terrorismo, el extremismo religioso y los conflictos armados.

“Los conflictos deben prevenirse, la paz crearse y conservarse. La paz es más que ausencia de la guerra”, expresa el documento de la Alianza Progresista que alentó el trabajo conjunto en Bruselas. Allí se reconoce que si bien el mundo atraviesa una crisis ecológica y una multiplicación de expresiones de violencia social e incluso guerras civiles, también hay avances positivos pues en ningún otro momento de la historia humana se ha registrado un número tan alto de democracias en el planeta.

En ese sentido, hubo coincidencia en torno a que las fuerzas progresistas deben extremar sus esfuerzos para dar respuestas desde la política a los regímenes autoritarios (“las democracias son más resistentes porque pueden regular conflictos de manera pacífica mediante la participación”), al cambio climático, al rearme desenfrenado, al capital financiero. Todo esto fortaleciendo las herramientas e instituciones que ya existen –como las Naciones Unidas- o creando nuevas estructuras internacionales y regionales eficaces; respetando los derechos humanos en tanto son fundamento de la dignidad humana, universales e indivisibles; atacando las causas originarias de los conflictos como el hambre, la pobreza y la desigualdad así como problemas nodales que contribuyen a tales e inadmisibles disparidades, como la evasión de impuestos, la corrupción y el extremismo radical.

En ese marco, durante la primera jornada diserté en la conferencia “La cooperación parlamentaria internacional y el desarrollo sostenible para la justicia y la paz” que tuvo como moderadora a María Arena, miembro del Parlamento Europeo del Partido Socialista (PS) de Bélgica. En el mismo bloque expusieron sus experiencias Momchil Nekov, del Partido Socialista Búlgaro (BSP); el italiano Fabio Porta, del Partido Democrático (PD); y Batsukh Saranchimeg, del Partido del Pueblo de Mongolia (PPM).

En esta exposición planteé entre otros puntos la necesidad de prestar especial atención y profundizar el abordaje de problemáticas que son muy específicas de algunas regiones, como el narcotráfico, que en países como los latinoamericanos generan cientos y miles de víctimas mientras el mayor consumo se da en países de Europa y en Estados Unidos.

Sobre la Alianza Progresista

La Alianza Progresista fue fundada por partidos políticos progresistas, la mayoría de los cuales son miembros o ex miembros de la Internacional Socialista. Como todos los años desde 2013, esta organización desarrolla una Conferencia Parlamentaria en distintos países del mundo con el objetivo de promover el intercambio, el debate y el fortalecimiento de la integridad organizativa de los partidos. En estos años se han abordado entre otros temas la justicia, la sostenibilidad y la diversidad, la igualdad de oportunidades, la situación de las personas migrantes y refugiadas, el trabajo decente, la solidaridad, el crecimiento económico con inclusión y cuestiones de género.

En la edición que tuvo lugar en Bruselas, también participaron el presidente del Grupo Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo, Gianni Pittella; el presidente del Parlamento Europeo, Martín Schulz; el director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia de Estados Unidos, Jeffrey Sachs, el vicepresidente del Frente Socialdemócrata de Camerún, Josh Osih; el presidente del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal de México, Raúl Flores; y la senadora brasileña Gleisi Hoffmann, junto a otros representantes de Bélgica, Brasil, Bulgaria, Camerún, Dinamarca, Egipto, Eritrea, India, Iran, Israel, Italia, Mongolia, Palestina, Holanda, España, Zimbabwe, República Checa y Moldova, entre otros.

Para pensar y avanzar hacia un nuevo mundo

Las fuerzas progresistas, socialdemócratas y socialistas luchan por ayudar a las personas que se encuentran en situaciones difíciles y precarias. En la última conferencia de la Alianza Progresista en Bruselas se debatieron varias líneas de reflexión y acción para poder pensar y avanzar hacia un nuevo mundo, en especial en el marco de los movimientos masivos de población que caracterizan a nuestro siglo.

  • Promover la democracia: la participación política debe ir acompañada de la participación social. No se trata de promover la igualdad de ciudadanos y ciudadanas sino de contribuir a un mayor nivel de justicia social.
  • Prevenir conflictos: trabajar por la estabilización democrática de los países, implementar reformas democráticas en el sector de la seguridad, fortalecer las iniciativas de la sociedad civil destinadas a buscar soluciones pacíficas a los conflictos.
  • Luchar contra la pobreza: impulsar un sistema de comercio global justo y equitativo. Normas en materia de medio ambiente, los derechos humanos y la protección social, así como las normas laborales fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), deben ser elementos integrantes de todos los acuerdos comerciales.
  • Luchar contra las condiciones de trabajo precarias: que se cumpla la Agenda de Trabajo Decente de la OIT, que las empresas cumplan las normas sociales y medioambientales.
  • Luchar contra las desigualdades: creación e implementación de sistemas tributarios justos, prevención de la evasión de impuestos, creación de vías legales y seguras para la migración porque en caso contrario los refugiados y migrantes están a la merced de las redes de trata de personas.
    Luchar contra el cambio climático.
  • Solidaridad internacional en la ayuda humanitaria y lucha contra la xenofobia, la intolerancia y el racismo.
  • Desarrollo de reglas para la convivencia de personas cada vez más móviles y de muy diversas procedencias. Hay que buscar opciones para permitir a las personas tanto el derecho a quedarse en su país de origen, desarrollando sus proyectos vitales, como el derecho a irse, pues todos tienen derecho a salvarse de la persecución y de la violencia.